Las carboneras instaladas en el Botánico, a las que ahora se han acompañado troncos verticales.

El Botánico vuelve a lucir sus históricas carboneras

GIJÓN 13/01/2017 01:39 |0

Las instalaciones muestran el proceso artesanal con el que se obtiene el carbón vegetal

Fiel a sus orígenes, la carbayera del Tragamón, sita en el Jardín Botánico, conserva desde hace años varios ejemplares de carboneras. Estas estructuras, aunque puedan parecer primitivas a ojos del espectador contemporáneo, surtieron de carbón vegetal a gran parte del norte de España, y tuvieron en este bosque de robles su particular centro de operaciones durante muchas décadas. Los ejemplares aún conservados, a modo de museo, servían para ilustrar a los visitantes acerca de esta técnica, pero el paso del tiempo los había deteriorado y dejado prácticamente inservibles. Por ello, los trabajadores del Plan de Empleo del Ayuntamiento se pusieron manos a la obra a finales del año pasado para que volviesen a lucir como antaño.

El resultado ya lo puede comprobar cualquier visitante del Botánico. En un tiempo récord de cuatro semanas, los trabajadores municipales han conseguido dar lustre a varias piezas, que ya vuelven a servir como un elemento didáctico más del centro. Para ello, se buscó y adquirió la madera apropiada, se acondicionó y para recrear de manera cuidadosa el trabajo artesanal que desempeñaban antaño. Como base del proceso se tomó la base documental de la localidad riojana de Ledesma de la Cogolla, rigurosa y adaptada a los trabajos de la época. Para desgranar el proceso de obtención del carbón vegetal, se han reproducido cuatro módulos en los que figuran las distintas fases de construcción de las carboneras.

Los dos primeros muestran los pasos iniciales de la obra, los relativos a el corte, clasificado y apilado de tocones de madera. Una vez realizada esta primera selección, se procede al montaje de la chimenea central -que puede ser de caña o tiro- y que consiste en dos troncos rectos sobre los que descansan varias pilas circulares de madera. De esta forma, se crea una forma de cono por la que saldrá el encendido y la alimentación de la carbonera. El tercer módulo representa el aspecto final de la carbonera: toda la leña apilada se cubre con hojas y tierra para preservar la combustión interior y así evitar la entrada de oxígeno. Solo unas pocas aberturas, denominadas boqueras, hacen que la estructura respire. En función del desarrollo de la combustión, el carbonero cerrará o abrirá los orificios. El último módulo, por su parte, representa el producto final, con el carbón vegetal obtenido tras el quemado.

Un bosque polifacético

Las carboneras del Jardín, debido a su carácter didáctico, podrán aguantar en el tiempo pese a que la vida útil de las estructuras se reducía al mismo proceso de quemado. Todo ello, según apuntan desde la institución, con el objetivo de trasladar al visitante a épocas pasadas y, de paso, ilustrarle sobre los múltiples usos que este robledal llegó a tener. Por ejemplo, también se utilizó en su día como rozo para hacer camas de ganado o para recoger bellotas con las que alimentar al ganado de la zona.

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